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PROCESO CORPORAL INTEGRATIVO

Es un proceso, un camino hacia el desarrollo personal y la consciencia.


Corporal, porque la vía fundamental es a través del cuerpo en movimiento y de sus sensaciones.


Integrativo, ya que te integra como persona pudiendo alinear tus centros mental, emocional y físico.


PCI, proceso corporal integrativo, es una manera de trabajar las emociones a través del cuerpo en movimiento.


Se trata de un trabajo terapéutico, en el que, durante sesiones de dos horas en grupo, te liberas de las cargas del día a día, conectas contigo y tus emociones, pudiendo soltarlas y, sobre todo, se disfruta muchísimo.


Es un trabajo de desarrollo personal y consciencia, en el que por un rato se dejan los pensamientos que andan rondando por la cabeza y conectas contigo de una manera muy profunda y genuina. Un espacio para cuidarte a todos los niveles.


La base del trabajo son los 7 centros energéticos, los siete chakras que movilizan distintas energías y nos sirven de guía para realizar un viaje de dentro hacia afuera, hacia el mundo con el que te relacionas y puedas conectar con tu ser más auténtico.


No se trata de bailar bien, sino de dejar que tu cuerpo se exprese con lo que hay, por lo que con la práctica tu cuerpo estará más suelto, tus emociones más equilibradas y tus pensamientos generarán menos ruido mental y, por tanto, estarás más armonizada/o.





Bailamos como vivimos


De alguna manera todo nuestro movimiento está condicionado por el propio patrón de organización corporal (aunque bailemos con libertad), así que romper ese patrón genera más libertad. Damos contexto corporal a las emociones poniendo cuerpo a la historia emocional por lo que es una manera de trabajar el carácter.


El cuerpo ha aprendido a funcionar de una manera determinada, por tanto, nos habla el lenguaje del cambio ya que puede aprender a reorganizarse, básicamente, cualquier actividad que realizamos contiene un proceso organizador (entendiendo el cuerpo como un sistema en su conjunto), por lo que, para aprender a hacer algo de manera distinta ha de aprender nuevas formas de organización. Cuando ese proceso se ve interrumpido, se desatan toda una serie de reacciones como irritación, tristeza, desamparo etc. Esto se puede percibir en forma de conflicto (externo o interno), ya que una parte del cuerpo refrena lo que la otra desea, y en PCI ponemos en relación estas partes y nos ayuda a ser seres más auténticos.


Mi propia experiencia


Y como lo más fácil es entender con ejemplos, pongo el mío propio, en qué me ha ayudado a mí personalmente, sobre todo aquellas cosas que llegaron para quedarse.


- Aceptar una parte negada: me pasé todo un año negando mi vulnerabilidad y mi tristeza, sin darme cuenta que el “yo puedo con todo” o la negación de algo que no me gustaba, no era lo más sano para mi, muy al contrario, son partes que estaban y que evitarlas generan un sobre esfuerzo. Tomar conciencia de que la alegría, la tristeza, el miedo o el enfado forman parte de mí como ser humano, y no querer ser selectiva en esto, me libera y me hace más honesta conmigo. Con la vulnerabilidad, fue un proceso mucho más profundo, porque en cierta forma lo veía como una debilidad, pero entender que a veces también soy vulnerable me hizo aún más fuerte y me acercó a personas, ya que la evitación pone barreras, a veces en forma de autosuficiencia o soberbia, que nos separa de otras personas.


- Ecuanimidad emocional: Lo reconozco, son intensa en mis emociones, y subirme al carrusel de éstas, me hace sentir que exprimo la vida al máximo. Antes me colocaba en una polaridad de todo o nada, y pude comprobar como estar siempre en la cresta de ola es muy desgastante, aprendí a regular esa intensidad, escuchando a mi cuerpo, dándolo todo cuando toca y respetándome para no quedarme sin nada.


- Soltar el control: Al principio del proceso quería controlarlo todo, mi mente racional estaba presente en todo momento sin permitirme soltar, era un “como si” sin darme un permiso real. Aprender a moverme por esa cuerda floja entre el miedo y la confianza fue importante para conectar con mis necesidades reales, rebajar ansiedad y vivir más serena.


- Conectar con mi cuerpo: La palabra soma significa "cuerpo percibido por dentro", y normalmente vivimos en total desconexión de el, así que fue el primer trabajo que hice con mis sensaciones y la posibilidad de seguirlas o no, pero desde una decisión y no desde un dejarme llevar inconsciente, gracias a ello, tomé decisiones importantes para mi: alejarme de relaciones que ya no tenían sentido en mi vida, dirigir mi carrera profesional, o la sencillez de adoptar a mi gatito.


- Cuerpo mas ligero: cuando el cuerpo siente cualquier emoción, no sólo hay un torrente de hormonas, y unos pensamientos que le acompañan, también hay una serie de cambios a nivel fisiológico, contener las lágrimas, reprimir lo que se va a decir, someter la rabia, todo eso hace que nuestro cuerpo se tense enormemente, de ahí muchas cefaleas, problemas de bruxismo a la noche, dolores de cuello y hombros etc. Al poder soltar el cuerpo, durante mi práctica, el cuerpo estaba más suelto, y por tanto yo estaba más liberada.


Y esto fue lo principal, aunque hubo muchas cosas más, y como todo lo que me funciona lo quiero compartir, te animo a que pruebes una clase. Te dejo también el enlace a la página de su creador Antonio del Olmo y te animo a que eches un vistazo a una entrevista que le hice en mi canal de YouTube.