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Los principios del movimiento

Cuando me acerqué al movimiento consciente, y más concretamente al método LK Movimiento Inteligente®, una de las cosas que en las que su creadora Lea Kaufman hizo más hincapié, fue en los “lineamientos”, aquellos principios que debía seguir al tumbarme sobre la colchoneta. Tanto los tenía en cuenta en mi práctica personal, que un día de manera espontánea y natural, me di cuenta que los había incorporado a mi vida

Los principios son algo parecido a los valores, porque marcan una dirección, algo así como una brújula que guía el camino. En un principio, como cualquier cosa nueva que se aprende, hay que prestarles mucha atención para no despistarse y perderlos de vista, hasta que pasan a formar parte de tu cotidianeidad.

Te los presento y te indico de qué manera se pueden aplicar al día a día.

- Ve lento y suave: Evidentemente esto es para practicarlo esencialmente sobre la colchoneta porque sólo en la lentitud puede emerger la conciencia. Sin embargo, lo encuentro muy útil a la hora de generar nuevos aprendizajes, si ya de por si, cuando haces algo por primera, lo haces lentamente, si lo ralentizas aún más podrás experimentar sutiles cambios. También en momentos de mucho ruido mental, el permitir realizar cualquier movimiento de manera suave y reduciendo la velocidad te permitirá ponerte mas en contacto con las sensaciones e incluso las amplificará, redireccionando el foco de atención de los pensamientos a las sensaciones calmándote y proporcionando bienestar.

- Haz movimientos conscientes: Para permitir que aparezca tu observadora interna tienes que moverte conscientemente, esto genera presencia y mayor poder ya que te desidentifica de los patrones habituales. La conciencia implica lentitud, parar y darse un espacio para posibilitar que aparezca, si pones el piloto automático, resultará muy difícil. Por tanto, haz algo todos los días que requiera poner conciencia, puede ser una pequeña acción, desde lavarse los dientes en presencia absoluta, sentir el agua mediante te duchas o viajar en metro sin que tu mente se vaya de aquí para allá.

- Actitud amorosa: Ojo, hacia ti misma/o. Este me encanta . Se trata de que pase lo que pase, no cuestiones el ser que eres, esto es, dejar de confundir lo que eres con lo que haces, tratándote bien, como le tratarías a alguien a quien quieres mucho. Lejos de ser una actitud condescendiente, es que pase lo que pase, tu te quieres y te aceptas, y eso también implica aceptar cuando reaccionas de una manera que no te gusta o con una actitud que consideras poco agradable, pero no por ello te machacas hasta tratarte mal.

- Haz movimientos pequeños: Esto en la colchoneta tiene sentido porque la información nueva es presentada al cerebro de forma más amable y menos forzada, de manera tal, que la incorpora más fácilmente. Para mi, esto tiene sentido, sobre todo, para aquellas personas que necesiten de intensidad en todas las áreas de su vida, explorar este aspecto te dará nuevas posibilidades y te pondrá en contacto con tu parte más tierna.

- Haz pausas y atiende a las pequeñas diferencias: He unido dos principios. En conciencia corporal, es en la pausas que podemos atender a las diferencias que ha generado el movimiento. Fuera de la colchoneta tiene que ver con parar la espiral del piloto automático para generar un espacio y emerja el darse cuenta y darte cuenta de los cambios que experimentas cuando paras. Ahora mismo, por ejemplo, puedes hacer una pausa…observa tu respiración ¿es más torácica?,… ¿abdominal?,…¿Qué partes de ti se mueven cuando inspiras?...¿cuales cuando expiras?...¿por qué narina entra más aire?, ¿se mueven tus costillas?...¿tus hombros?...¿cómo tienes la mandíbula?.... date unos segundo para observarte ahí…

¿Cómo estás ahora?, si has seguido las indicaciones, algo habrá cambiado en ti. Voilá, eso es parar y atender a las diferencias.

- No hagas esfuerzos, aplica sólo la fuerza necesaria: ¿te ha pasado alguna vez que sientes como si estuvieras empujando un río?, aplicar mucha fuerza no implica poder, el verdadero poder radica en que estés alineada/o y apliques la fuerza e intensidad adecuada a lo que estás haciendo, físicamente es muy obvio cuando lo traducimos en acciones, por ejemplo, puedes levantar una bolsa muy pesada destrozándote la espalda y los hombros o puedes levantarla aplicando la fuerza desde el abdomen y colocándote en una postura que no te dañe. Esto cuando lo traducimos a cosas que queremos en nuestra vida significa generar acciones eficientes y alineadas contigo, buscando la manera en la que te desgastes menos.

- Si aparece alguna molestia, detén el movimiento: Traducido, sería algo así como CUIDATE, a veces te puedes empeñar en hacer algo a pesar de tu salud, créeme, no merece la pena. Si quieres tener mayor vitalidad y salud física y mental, escucha a tu cuerpo y las señales que te manda, el “Yo puedo con todo”, es una creencia que te puede dañar mucho.

- Reversibilidad: Este concepto que tanto me gusta sobre la colchoneta ya que implica no ir más allá del punto de equilbrio, de ese punto que si lo atraviesas, el movimiento no puede volver atrás, me parece muy interesante para esos momentos en los que estás confrontando con alguien acaloradamente, donde sabes que hay un momento de no retorno y que si lo traspasas te hará entrar en una espiral de la cual es probable que nadie salga beneficiado.

- Haz los movimientos en los que te sientas muy bien al hacerlos: Esto lo aplico sobre todo en ciertas decisiones que implican un compromiso. ¿Te vas a sentir bien con la decisión tomada? Y más aún ¿te vas a sentir bien con la decisión tomada en la mayoría de las áreas de tu vida?, esto es familiar, salud, amistades, aficiones etc.

- Sigue tus sensaciones y tu ritmo: Esto es escucharte y contactar con tu parte más instintiva, tu cuerpo es una fuente inestimable de información que normalmente obvias. Empieza a contactar con el a través de cosas muy sencillas como, por ejemplo, ante un plato de comida ¿tu cuerpo se aleja o se acerca?, si se aleja es que hay algo que está rechazando.

- Comete errores: Si eres de esas personas que tienden a querer controlarlo todo. Comete la “imprudencia” de cometer algún error de manera consciente, no hace falta que sea algo muy grande, te vas a dar cuenta de que errar que no es tan grave, te hace más humana/o, aunque no te guste. Además, la perfección es como la zanahoria del burro, siempre va delante.

- Disfruta: En definitiva, creo que es el principio fundamental, busca cosas, actividades y relaciones que te anclen a la vida y te hagan sentir bien, además de practicar el sentirte bien contigo. En el post Fluidez en tiempos de confinamiento te doy algunas sugerencias.

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© 2020 by Leticia Sánchez Arregui