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El cuerpo como guía

Cambiar su mente es cambiar su cuerpo. Cambiar su forma de pensar es cambiar su forma de ser, funcionar de manera diferente. Stanley Keleman

Me gustaría que antes de seguir leyendo, te detuvieras en la frase de inicio y la procesaras con un poco detenimiento, ¿crees que es cierta?. En mi opinión, en ella está condensada la guinda del pastel de todo proceso de transformación o evolución personal.


Cuando hablo de transformación, no lo hago desde un lugar en el que queramos cambiar o modificar algo, ya que eso implica que hay algo que está errado, ni siquiera desde la idea de modificar una actitud que nos hace daño (por ejemplo la impaciencia o la irritabilidad), sino con el ánimo de estar en el camino de poner luz sobre como hacemos lo que hacemos. Poner luz es poner conciencia para que generar un espacio entre un disparador (una cola del super muy larga) y la conducta en sí misma (gestos de impaciencia) lo cual genera muchísimas más posibilidades a la conducta, ya que amplía el abanico de respuestas sin estar siempre sometidos a la respuesta única y conocida, vamos , nuestro patrón o carácter.


Cualquier proceso de transformación pasa por desear algo y mantenerse en ese deseo, pero abandonando el resultado, que es lo mismo que no apegarnos a él.


En todo esto el cuerpo, la mente y las emociones juegan como equipo, el partido se gana cuando gana el equipo, y cualquier movimiento de uno de sus jugadores, impacta en el resto.

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