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Cuidarse para cuidar

En la entrevista que he hecho a Tere Olivas, ella habla, entre otras cosas, de su experiencia personal como cuidadora, y cómo, en algún punto, se había olvidado de ella, ya que tenía la creencia de que atenderse era un acto egoísta. Tras un proceso de transformación para retomarse, lo resume en un idea que me parece muy clara, “nadie podemos dar lo que no nos sobra, compartes lo que tienes”.

Me encanta la simplicidad de su explicación ante una actitud muy extendida entre personas cuidadoras, mayoritariamente mujeres, que han crecido cimentado sus creencias sobre la idea de que cuando tienen personas a su cargo, ocuparse de su propio bienestar es un acto egoísta. Para mi, y soy muy rotunda en este sentido, es un acto de auto aniquilación, es matar al propio impulso de vida, poniendo por encima a las demás personas y viviendo la vida de otros.


Como he dicho, esto es algo que nos sucede mayoritariamente a las mujeres, el término “suelo pegajoso” lo define muy bien, ya que se refiere a todas esas fuerzas que mantienen a las mujeres atrapadas en la base de la pirámide económica, realizando trabajo domestico, con personas en relación de dependencia etc. Viendo (o negando) las posibilidades de desarrollo profesional.





Añado a esto, dos ideas relacionadas, que por lo general se dan:


- Una voz interna que actúa a modo de juez y que marca de manera normativa lo que es correcto y no, lo que se debe hacer según su juicio. Este personaje manda y dictamina y es esclavo de los “debería”. En psicoterapia Gestalt, lo llamamos “perro de arriba”

- Un personaje interno que se maneja de modo reactivo ante lo que dice el personaje anterior, pero cuya necesidad es negada. Éste manipula a la manera de nuestro niñ@ interno, justificándose, haciéndose la victima, postergando la actividad, paralizando el paso a la acción etc. En Gestalt lo llamamos “perro de abajo”

“De modo que el perro de arriba y el perro de abajo luchan por el control. Como todo padre e hijo luchan entre sí para conseguir el control. La persona se fragmenta en controlador y controlado. Este conflicto interior, la lucha entre el perro de arriba y el perro de abajo nunca es completa, no se resuelve en definitiva porque ambos luchan por sus vidas.” Fritz Perls.

Esta lucha interna desgasta, trae ansiedad, angustia, actitudes autosaboteadoras, paralización o culpa. Escuchar a estas dos voces es imprescindible para vivir de una manera más sana, a pesar de que muy probable que una de ellas que esté más presente o gane, pero entender que ambas están ahí para ayudar es el primer paso hasta llegar a un consenso entre ambas voces.


Cuando tenemos personas a nuestro cargo se puede desatar un ciclo de pensamientos similar a esto “Si me cuido y atiendo a mis deseos, estoy siendo egoísta porque tendría que estar pendiente de X.” Es bueno que puedas escuchar estos pensamientos sin juzgar, trata de cultivar una mirada objetiva sobre ellos y mira a ver si responden a la realidad o a las imposiciones del “deber ser” y trata de ajustarlos lo más posible a la realidad.


Por otro lado, también es interesante que reflexiones sobre tu modo de compartir los cuidados, ¿pides ayuda?, si no es así, haz un acto de indagación sobre esto, y pregúntate de manera honesta cúal es la mayor dificultad a la hora de compartir el cuidado. Ser una superheroina o un súper héroe a corto plazo puede ser sostenible, pero a la larga tiene un alto coste. Si pides ayuda (y pídela, por favor), ten en cuenta que la persona lo va a hacer de una manera distinta a como tu lo haces, así que, arriésgate a que las cosas sean algo diferentes, pero se muy clara/o y pide lo que necesites sin rodeos.


Durante este periodo, también es importante que fijes pensamientos realistas, sin negar la situación, pero atendiendo a si están respondiendo a la situación real o son pensamientos catastróficos que aventuran la peor de las salidas. Si lo necesitas pide ayuda a un profesional.


Realiza alguna actividad física, adaptada a tus posibilidades, es una manera de movilizar la energía contenida para no implosionar y permitir la regulación de la misma, además te permitirá reducir algo el ruido mental y preocupación.


Practica alguna actividad que te genere bienestar, decide cual es la que mejor para ti, el movimiento consciente puede ser una práctica excelente ya que aborda todos los planos del ser humano, además de no violentarte y actuar con la práctica de la atención plena y posibilitar la autorregulación del sistema nervioso.


Atenderse a una misma es el mayor acto de amor que podemos hacer por nosotr@s y por la persona a cargo. Significa que el tiempo que pasemos con ella será de calidad, otorgado de manera sana y con apertura. Recuerda que el mayor valor que tiene esa persona en estos momentos, eres tu, así que trátate como tal.

Si eres o has sido una persona cuidadora, coméntame por favor que has hecho para gestionar la situación y no olvidarte de ti. Trabajo mucho con personas cuidadoras y tu experiencia me será muy útil. ¡Gracias!


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